Pues la razón de razón de escribir el blog no está muy clara, pero aquí estoy (debo confesar que este es mi segundo intento), y si funciona como todo lo que hago, empezaré, probaré y lo dejaré. Nunca voy a ganar un premio a la constancia, ni a la paciencia, ni al look perfecto. Si me dieran un premio a algo sería a la normalidad, menudo logro!!!
Sin embargo, la normalidad está muy denostada. Hay algo maravilloso en ser normal, y sobre todo en sentirse normal. Es la clave de la felicidad. Sentirse parte del mundo mundial, sin desencajar. Definitivamente voy a hacer un esfuerzo de honestidad y contaré los pelos y señales de esta normalidad aparente en la que bioactúo, por dos razones: la primera, para que, si alguién lo lee, pueda ver que las situaciones absurdas, ridículas y kafkianas a las que se enfrenta las vivimos todos y en segundo lugar, para que puedan preguntar sobre sus dudas de normalidad y quedarse a gusto, y por último, se me acaba de ocurrir, para que yo os pueda preguntar que haría una persona normal en mi situación, muy 2.0.
Hoy, el frio de mi despacho (si, tengo un despacho de unos 8 metros cuadrados con vistas a un árbol caduco, una calle y..., lo siento, a un almacén inmenso con tres ventanas y una puerta azul para el acceso de mercancía.... ahh, y veo un cartel granate que dice SOLIMPAR y algo más, que no llego a leer proque no llevo puestas las gafas- es que me quedan fatal y caí en la trampa de compra unas y te regalamos otro par por sólo 1 € más, pena que no se las hayan metido ........, me dan un look terrible entre Rottermeier y progre venida a nada, que se traduce en el lookbook menos atractivo de la historia-) es inmovilizador; no hay quien se mueva, y todo el mundo viene con el comentario "brrr, que frio hace": <aquí te querría ver yo, con los pies congelados y la nariz helada, y encima pretenderán que trabaje...>
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